Publicado por: Equipo GDigital | sábado 5 de septiembre de 2026 | Publicado a las: 11:52
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“Y cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora (…) Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas”.
Con estos versículos extraídos del libro del Apocalipsis arranca “El séptimo sello” (1957), un filme que es necesario revisar por lo menos una vez en nuestra existencia, aunque no creo que sea suficiente un solo visionado.
Es la obra por excelencia del director sueco Ingmar Bergman, en que están presentes las interrogantes de toda su filmografía: el sentido de la vida, el silencio de Dios, el problema del sufrimiento y la enfermedad, apoyado por las imágenes más bellas que he disfrutado en la pantalla grande en muchos años.

El cineasta sueco Ingmar Bergman (1918-2007)
Aquí observo la danza de “La muerte”, donde hombres, mujeres y niños mueren por la pestilencia, porque ella nunca descansa y su afilada guadaña siempre cerca para cortar cabezas sin misericordia.
Bergman aborda el misterio del término de la existencia en que a ciencia cierta no sabemos cuándo y cómo sucederá, porque querámoslo o no, todos tenemos fecha de vencimiento y la muerte es lo más seguro al final del camino.

“El séptimo sello” cuenta con un notable guion del propio Bergman, correctas interpretaciones, notable fotografía y una utilización de la luz notable.
Son pocos los calificativos para apreciar tanta belleza concentrada en una sola película, realmente fue una experiencia que me dejó de una sola pieza y continúa más allá del término de la misma.
Tras 10 años en las Cruzadas en Tierra Santa, Antonius Block, Max Von Sydow, actor fetiche del director y que partió el 2020, regresa junto a su escudero a su pueblo en la Suecia del siglo XIV.
Europa está desolada por la ignorancia y la peste negra que ha cobrado miles de víctimas, en esta confusión el caballero está atormentado y confundido por sus permanentes cuestionamientos.

En una escena extraordinaria Block se ve cara a cara con “La muerte” quien viene a reclamarlo, el caballero le propone jugar una partida de ajedrez para así descubrir las respuestas a su búsqueda sobre la verdad de la muerte, el vacío y la no aparición de Dios.
“El séptimo sello” hay imágenes complejas de olvidar en este caos reinante, los frailes flagelantes que se castigan para evitar la pestilencia; los rostros de mujeres violadas y torturadas por indeseables, una de ellas condenada a morir en la hoguera por practicar brujería y contactarse con el diablo.

En este sombrío panorama los actores callejeros José, María y su pequeño hijo Miguel, son un bálsamo con bromas, canciones y una visión más esperanzadora de la realidad densamente pesimista.
Un filme imprescindible y necesario, porque no sólo es una invitación a reflexionar sobre la vida y la muerte, sino también sobre nuestro pasar por este mundo que es tremendamente pasajero.

Por Andrés Forcelledo Parada.-