inicio Opinión De espectadores a protagonistas: la ciudadanía se aprende participando
Opinión

De espectadores a protagonistas: la ciudadanía se aprende participando

Publicado por: EquipoGDT | jueves 17 de septiembre de 2026 | Publicado a las: 10:02

vistas 17

De espectadores a protagonistas: la ciudadanía se aprende participando
Compartir esta noticia

Dra. Mónica Bravo Sanzana

Directora Observatorio de Ciudadanía, Convivencia y Bienestar Educativo

Fondecyt Regular 1262176

Universidad de La Frontera

La ciudadanía comienza mucho antes de cumplir 18 años. Se ejerce cuando una persona observa lo que ocurre en su comunidad, expresa sus ideas, escucha otras voces, participa en decisiones y se organiza para transformar una situación compartida. La escuela constituye, en este sentido, uno de los principales espacios para aprender a vivir democráticamente. Cada decisión cotidiana como saludar, acompañar, guardar silencio, pedir ayuda o actuar junto con otros, produce efectos en la convivencia.

La convivencia educativa es el proceso de vivir y relacionarnos con otras personas, participando, cuidándonos y abordando nuestras diferencias en la vida cotidiana de la escuela. Se construye en las aulas, patios, pasillos y espacios digitales, así como en las normas, decisiones y prácticas institucionales. El clima social escolar expresa cómo las personas perciben y experimentan esa convivencia. Por ello, escuchar al estudiantado resulta indispensable para la gestión de la convivencia: niños, niñas y jóvenes conocen relaciones, espacios y situaciones que muchas veces quedan fuera de la mirada adulta.

Su participación puede aportar información valiosa para identificar necesidades, comprender cómo se viven las relaciones, proponer soluciones pertinentes, colaborar en acciones preventivas y evaluar si las medidas adoptadas funcionan. Participar en la gestión de la convivencia implica reconocer responsabilidades diferenciadas y complementarias. Los estudiantes pueden contribuir mediante su experiencia, sus ideas y su capacidad de organización; los adultos y las instituciones deben generar condiciones seguras de participación, escuchar, responder y actuar responsablemente ante situaciones complejas.

Tres capacidades permiten avanzar desde la preocupación hacia la incidencia. La agencia estudiantil aparece cuando una persona reconoce que puede iniciar una acción e influir en lo que ocurre. La eficacia colectiva surge cuando un grupo confía en que, actuando coordinadamente, puede producir cambios. El liderazgo estudiantil permite convocar, escuchar y movilizar a otras personas hacia un propósito compartido. Estas capacidades se aprenden y desarrollan mediante oportunidades reales de participación.

La evidencia científica también permite orientar estas acciones. En una investigación realizada (Fondecyt Regular 1220166), con 8.874 estudiantes de 80 escuelas chilenas, la seguridad emocional fue el predictor más robusto y constante de distintas expresiones del bienestar adolescente. Sentirse emocionalmente seguro significa poder expresarse, relacionarse y pedir ayuda sin miedo a la humillación, el rechazo o el daño emocional.

Fortalecer esta experiencia en el espacio educativo requiere capacidad de gestión en la convivencia: capacitar adultos disponibles y confiables, generar espacios seguros de escucha y participación, rutas de ayuda claras y acciones diseñadas y evaluadas conjuntamente. Así, una convivencia democrática se fortalece cuando la voz estudiantil encuentra canales para producir efectos en la vida común. Pasar de espectadores a protagonistas significa comprender que la ciudadanía se ejerce cada día. La voz de cada estudiante adquiere mayor fuerza cuando se encuentra con otras voces y contribuye a construir una escuela emocionalmente segura, participativa y orientada al bienestar de toda su comunidad.

8 / 100 Puntuación SEO

Compartir esta noticia

De espectadores a protagonistas: la ciudadanía se aprende participando

De espectadores a protagonistas: la ciudadanía se aprende participando