Publicado por: Equipo GDigital | sábado 26 de septiembre de 2026 | Publicado a las: 11:46
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Gracias al cineasta Martin Scorsese he disfrutado de una colección de las mejores películas de las últimas décadas, calificadas por los expertos como obras maestras, verdaderas cátedras para las nuevas generaciones de realizadores.
Sin embargo, por muchos años se convirtió en uno de los directores más ninguneados de Hollywood, “Taxi driver” (1976), “Toro Salvaje” (1980) y “Buenos Muchachos” (1990), merecieron con creces el Oscar a la Mejor Película y Mejor Director, galardón que le fue tantas veces esquivo.
Recién el 2007 se hicieron efectivos estos premios en “Los infiltrados”, pero con la mano en el corazón, ¿Creen ustedes que es el mejor filme del italoamericano? De ninguna manera.

Martin Scorsese recibiendo el Oscar a Mejor Director por “Los infiltrados”
En este contexto “Casino” (1995) perfectamente era merecedora de este premio, es de aquellas joyas que contiene los atributos del mejor Cine Negro y las mejores películas de Mafia de los últimos tiempos.
Su arranque con la sacra música “La pasión según San Mateo” de Johann Sebastián Bach y aquel maravilloso diseño de créditos te prepara para el descenso al infierno del antihéroe en el personaje de Robert De Niro; memorable introducción musical para esta historia basada en hechos reales.
Las Vegas es un mar de excesos, luces, apuestas, colores, música, lujos y trajes. Toneladas de dinero, sexo, drogas, violencia y brutales ejecuciones.

A Sam «Ace» Rothstein, De Niro; Nicky Santoro, Joe Pesci y Ginger, Sharon Stone, le entregaron el paraíso en bandeja de plata, pero cometieron el pecado de querer ser dioses y creerse invencibles.
Una vez más disfruto de la dupla de oro del director: un De Niro tremendo, inteligente, obsesivo con su trabajo, contenido y calculador al extremo, quien respira dinero a cada segundo, y al parecer tiene todo bajo control.
Un Pesci desbordante, con instantes memorables, una actuación soberbia y con un sentido del humor más desarrollado que en “Buenos Muchachos”, con una avalancha de insultos y violencia verbal sin precedentes en la pantalla.

Para muestra un botón la maravillosa secuencia en el desierto, una de mis favoritas, un tenebroso lugar donde los mafiosos de turno solían resolver “muchos problemas” inesperados.
Destacar la brillante actuación de Sharon Stone, en el personaje de la controvertida y hermosa Ginger, con un estilo y carácter interpretativo pocas veces visto en pantalla; está al mismo nivel de Pesci y De Niro. Su actuación le valió su primera nominación al Oscar a Mejor Actriz.

No me doy cuenta cómo las casi tres horas de duración de la cinta se pasan volando, gracias a un extraordinario estilo narrativo y vertiginoso montaje; brillante elenco y una acertada selección musical a cargo del propio director, que ubica cada pieza perfectamente en este rompecabezas de imborrables imágenes.
Scorsese construye una extraordinaria radiografía de la ciudad de los neones y los excesos de la década de los ochenta. Una joya cinéfila que no termina nunca, porque definitivamente no basta con un solo visionado.

Por Andrés Forcelledo Parada.-