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Opinión

Don «Pepe» Rosenberg: El arte de construir sin perder el alma

Por Dra. Carla Fierro, fundadora y directora Centro de Medicina Integrativa Fonte Di Vita en Temuco 

Publicado por: Equipo GDigital | martes 31 de marzo de 2026 | Publicado a las: 14:51

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Este lunes 23 de marzo se realizó la despedida del empresario chileno José Rosenberg Villarroel, fundador de la reconocida empresa de colchones Rosen, quien falleció a los 92 años.

Con él no solo parte un empresario, sino un símbolo de lo que significa construir desde el esfuerzo, la visión y, sobre todo, desde los valores.

Hablar de don «Pepe», como le decían cariñosamente, es rememorar una historia que hoy parece cada vez más escasa. La de un hombre que comenzó desde lo concreto, desde sus propias manos, fabricando colchones en un taller, y que con perseverancia logró levantar una empresa que trascendió fronteras. Pero reducir su legado solo a ese crecimiento sería injusto.

Porque lo verdaderamente excepcional no fue solo lo que construyó, sino cómo lo hizo.

En tiempos donde muchas empresas olvidan que detrás de cada función hay una persona, don José logró algo distinto: crear una cultura donde el trabajo no anulaba lo humano.

Son muchas las personas que, al hablar de él, no destacan únicamente su liderazgo, sino la sensación de respaldo, de cercanía, de dignidad en el trato. Y eso —en el contexto actual— no es menor, es extraordinario.

En lo personal, tuve la oportunidad de conocer indirectamente ese legado desde otro lugar: fui vecina durante años de dos de sus hijas y compartí con sus nietos.

Y ahí aparece otra dimensión de su vida que merece ser reconocida. Porque si bien formar una empresa exitosa es difícil, formar una familia unida, presente y sólida en paralelo es aún más desafiante, y don «Pepe» lo logró

Supo equilibrar dos mundos que muchas veces compiten entre sí: el del negocio y el de la vida. No sacrificó uno por el otro. Construyó ambos.  Y quizás ahí radica su mayor enseñanza.

En una región como La Araucanía donde tantas veces se habla de dificultades, su historia es también un recordatorio de lo que sí es posible. De que el esfuerzo sostenido, cuando está guiado por principios, no solo genera éxito, sino también legado.

Don José Rosenberg Villarroel no fue solo un hombre destacado de este siglo en nuestra región. Fue un ejemplo. Y los ejemplos, cuando son auténticos, no se van, permanecen.

 


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