Publicado por: Equipo GDigital | lunes 20 de abril de 2026 | Publicado a las: 18:38
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Desde el Centro Comunitario de Salud Mental, Cosam, de Temuco, una iniciativa ha comenzado a crecer silenciosamente, uniendo historias, manos y voluntades en torno a un objetivo común: proteger la vida desde la comunidad.
Se trata de «Tejiendo puentes por la vida», un proyecto que a través del tejido colectivo de flores amarillas, busca visibilizar el rol del entorno social en la prevención del suicidio.
La iniciativa nació en agosto de 2025 como parte del trabajo de prevención en personas mayores desarrollado por el equipo del Cosam, pero rápidamente trascendió el espacio clínico. Lo que comenzó como una actividad local, se transformó en un movimiento comunitario que hoy convoca a usuarios, familias y vecinos de distintos sectores de Temuco, e incluso de otras ciudades del país.
Según la médico de familia Ximena Lutz, impulsora del proyecto, la propuesta busca representar de manera simbólica el rol de la comunidad en el cuidado de la vida.
“La idea es representar el rol de la comunidad en la prevención del suicidio por medio de la confección de un gran tejido comunitario formado por flores amarillas”, relató Ximena, pero con el tiempo entendieron que no se trataba solo de la obra final, sino de todo lo que ocurre mientras tejían.

Comunidad, encuentro y salud mental
Uno de los pilares de «Tejiendo puentes por la vida» es la creación de espacios seguros de encuentro, donde las personas puedan compartir sin juicios ni etiquetas. En estos espacios no se habla de diagnósticos ni de enfermedades, sino que se promueve el respeto, la escucha y el acompañamiento mutuo.
La Dra. Lutz enfatiza que este tipo de experiencias permiten resignificar el dolor y fortalecer el sentido de pertenencia. El organizarnos en grupos es inherente al ser humano, elemento fundamental para el funcionamiento de cualquier sociedad.
“Permite escucharnos, tratarnos bien, aprender de los demás, enseñar lo que sabemos, respetar los límites, trabajar por un objetivo común, etc. Por otro lado, este espacio permite soltar algunos roles (cuidador, enfermo, persona dañada o sufriente, abandonada, etc.), explorar otros (creadores, artistas, monitores, ser parte de una red, etc.)”, relata la médico.
Quienes participan del proyecto han experimentado cambios significativos: desde la curiosidad inicial hasta el compromiso activo. “Se dan cuenta de que son valorados por el solo hecho de ser personas” y agrega que, esto les da un sentido de pertenencia: “Tengo una historia que contar a través de mi tejido’.
‘Soy parte de esta construcción colectiva que sin mi aporte no sería la misma’. ‘Puedo conectarme con los demás’; o simplemente habitar el espacio en silencio. Así es como la comunidad construye salud mental”, desarrolla la especialista.
Flores amarillas: un símbolo de esperanza, tarea de todos
Cada flor tejida representa mucho más que un aporte individual. El color amarillo, reconocido internacionalmente como símbolo de la prevención del suicidio, se transforma aquí en un lenguaje colectivo para proteger la vida.
“Una flor tejida es un acto aislado. Muchas flores son un símbolo. Cientos de flores amarillas son un mensaje: No estás solo, no estás sola. Miles de flores amarillas son un grito de fe y de esperanza”, expresa la médica.
Actualmente, el proyecto busca una instalación inmersiva de gran escala que reunirá miles de flores amarillas tejidas por personas de distintos territorios, consolidando así una obra colectiva que será exhibida en Temuco y España durante 2026.
El Servicio de Salud Araucanía Sur, valora este tipo de iniciativas por su impacto desde el territorio. La referente de prevención del suicidio, Oriana Sáez, destaca que estos espacios fortalecen factores protectores claves, como las redes de apoyo comunitarias, el sentido de pertenencia, los espacios de participación y escucha, la conexión entre las personas y la participación activa en el territorio.
La profesional explica que la prevención del suicidio comienza mucho antes de una crisis: con la promoción del bienestar y la intervención oportuna, abordando los determinantes sociales de la salud mental. Se construye fortaleciendo vínculos a través de pequeñas acciones: escuchar sin juzgar, estar atentos a cambios, acompañar y no minimizar lo que alguien está sintiendo, promoviendo así un acompañamiento colectivo y una red de apoyo activa.
“A veces no se necesitan grandes soluciones, sino estar presentes, generar espacios de confianza y conectar a la persona con ayuda cuando lo necesite. Porque prevenir el suicidio es, en esencia, cuidarnos entre todos y todas. La salud mental se construye en lo cotidiano y en comunidad”, refuerza la trabajadora social.
Para poder abordar esto como red de salud mental, es importante que las familias y comunidades reconozcan la importancia del cuidado de la salud mental, y estar atentos a señales de alerta que permitan detectar situaciones de riesgo y actuar oportunamente.
Hay señales de alerta como cambios en el estado de ánimo, aislamiento social o conductas de riesgo (consumo problemático de alcohol o sustancias, impulsividad o conductas autolesivas), expresiones verbales o indirectas y desprenderse de pertenencias o cerrar ciclos (como algo inusual), entre otras señales.
“Es importante entender que una sola señal no siempre confirma riesgo, pero la presencia de varias o cambios significativos sí debe generar preocupación”, comentó la referente. Además, recuerda que la red de salud cuenta con distintos dispositivos de apoyo, desde la atención primaria hasta líneas telefónicas como el 4141 “No estás solo, no estás sola”, disponibles para orientación y contención.
Un mensaje que trasciende
Más allá de la obra, Tejiendo Puentes por la Vida se ha transformado en un espacio de encuentro donde las personas vuelven a conectar con lo esencial: el cuidado mutuo.
El mensaje es claro: la prevención del suicidio no ocurre solo en los box de atención, también ocurre en los vínculos cotidianos, todos tenemos un rol. En cada puntada, en cada encuentro, en cada conversación compartida, se construye algo más que un tejido: se construye comunidad, esperanza y vida.