Publicado por: Roberto Neira Tonk | domingo 25 de octubre de 2026 | Publicado a las: 02:20
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Tras el devastador incendio que el 11 de septiembre consumió la residencia de adultos mayores El Edén en la comuna de Pitrufquén, dejando un saldo de 16 fallecidos, el testimonio de los familiares saca a la luz la desesperación, la falta de redes de apoyo y las graves dudas sobre la seguridad del recinto.
Noelia Zúñiga Cólpo perdió en el siniestro a Sergio Cólpo Venegas (81 años), su tío abuelo y la persona que la crió como un padre. En esta entrevista en profundidad, relata el camino que la llevó a confiar en el hogar, la angustiante búsqueda durante la noche de la tragedia y la firme exigencia de justicia de las familias afectadas.
— Noelia, para entender las razones que la llevaron a ingresar a su tío al hogar, ¿cuándo y bajo qué circunstancias toma esa decisión?
— Esto empezó en octubre del año pasado por razones médicas. Yo tengo una hija con discapacidad, tiene parálisis cerebral. Cuidaba a mi tío y cuidaba a mi hija. Pero por salud de mi hija se tenía que hospitalizar y no tenía con quién dejar a mi tío, porque él tenía demencia senil y no tengo una red de apoyo en realidad para habérselo dejado a otro familiar. Ahí llegué por información de una trabajadora social del municipio de Pitrufquén que me dio el dato del hogar. Fue a hablar con la señora Alda Tripailaf y le expliqué la situación.
— ¿Cuál fue el acuerdo inicial con la administración de la residencia?
— Inicialmente se iba a quedar 15 días mientras durara la hospitalización de mi hija. Acordamos un valor de 300 mil pesos por ese periodo. Pasados los 15 días fui a buscarlo y la encargada me propuso probar un mes para ver si se adaptaba. Yo me lo pensé un poco por cierta desconfianza, pero acordamos que el pago posterior iba a ser con su pensión básica, la PGU de unos 230 mil pesos en ese momento, más los pañales y cosas que yo le pudiera llevar todos los meses. Así se canceló hasta los primeros días de septiembre.
— En el tiempo que su tío estuvo ahí, ¿pudo observar cómo funcionaba el recinto en términos de personal y medidas de seguridad?
— En la noche desconocía el personal que había, tampoco pregunté porque asumí que tenían la cantidad necesaria para tanto abuelo. Ella tampoco me dijo inicialmente cuántos residentes tenía. Más adelante vi un listado que publicó y conté más de 20 abuelos hace tres o cuatro meses, y de a poco iban aumentando a 22 y 24. Por sentido común, nunca me imaginé que una sola persona estaría en la noche; lo mínimo deberían ser dos o tres para un cuidado seguro. En los dormitorios eran dos personas por habitación con camas de una plaza o plaza y media. Tampoco vi a simple vista extintores en la entrada o salidas de emergencia preparadas para enfrentar un incendio o un temblor.
— ¿Cómo se enteró de la tragedia la noche en que ocurrió el incendio?
— Me llamaron los vecinos por teléfono porque sabían que mi tío estaba allá. Yo escuché los carros de Bomberos pasar, pero nunca pensé que era una tragedia en el hogar. Llegué allá como a las 10:30 o un cuarto para las 11 de la noche, pero ya estaba todo quemado, no quedaba nada, puro zinc y escombros.
— ¿Qué vivió en esos primeros minutos de búsqueda en el lugar?
— Fue un impacto enorme, yo como que no lo creía al principio porque llegué a buscar a mi tío. Había mucha gente, personal de emergencia, Bomberos… Nos dijeron que un grupito de abuelos estaba en la casa de unos vecinos, fuimos a ver y no estaba. Después dijeron que había otro grupo al fondo del sitio del hogar, cuatro abuelos sentados en sillones y tapados con frazadas, pero tampoco estaba mi tío. Yo tenía la esperanza de que hubiera salido porque él era semivalente, caminaba, comía solo y su dormitorio estaba cerca de la entrada principal. Tenía la pequeña esperanza de que hubiese escapado.
— ¿Cuándo y cómo recibe la confirmación del fallecimiento de su tío?
— Me tuve que volver como a las 12:30 de la noche porque a mi hija la dejé encargada con una vecina. Todavía no se lograban remover los escombros porque el fuego persistía. Como a las 2:00 de la mañana, una prima que trabaja en el municipio me avisó por WhatsApp que él estaba entre los fallecidos y que se lo habían llevado al Servicio Médico Legal. Todavía creo que no asumo bien que falleció.
— ¿Cómo fue el proceso de entrega de los restos y la despedida final?
— Lo entregaron el 17 de septiembre en la tarde, después de una semana. Fue el primero que se logró identificar y lo sepultamos el 18 de septiembre. Lo entregaron en una urna sellada; nos autorizaron a velarlo, pero por temas de horas en el cementerio lo sepultamos al día siguiente. Fue con urna sellada porque las condiciones de los cuerpos no eran para que nadie los viera. Yo tampoco quise ver lo que quedó de mi tío, porque no quedó casi nada.
— ¿Ha tenido algún contacto directo con la dueña o la administración del hogar tras lo ocurrido?
— Con la Sra. Alda directamente no, pero me llamó su hija como a los tres días para pedir disculpas por lo sucedido, diciendo que como familia y ella en particular estaban muy afectadas por todo lo que pasó.
— Frente a la investigación que lleva la Fiscalía, ¿cuál es la postura de la familia y qué le piden a la justicia?
— Sí, estamos viendo la opción de iniciar acciones legales y asesorándonos. Yo pido justicia por mi tío, para que esto no se olvide ni quede en nada. Pido que las personas que tuvieron irresponsabilidad en todo el funcionamiento de este hogar paguen con penas de cárcel. Muchas familias perdieron a sus seres queridos, fueron muchos los abuelos que fallecieron y esto no puede quedar impune.